Mantenimiento del cigarro electrónico 

Pasos a seguir al estrenar tu cigarrillo electrónico:

Es necesario rellenar el depósito al máximo de su capacidad y dejar reposar durante 20 minutos, para que el líquido impregne por completo la mecha. Si empezamos a vapear con la mecha seca, comenzará a quemarse y tendremos un sabor a quemado al vapear.

Rellene siempre el depósito vertiendo el líquido hacia la pared del mismo, de esta forma evitamos que caigan gotas en el centro del atomizador, que llegarían hasta el principio de la batería y gotearían por las tomas de aire que se encuentran en esa zona.

Del mismo modo, cuando nos quede poco líquido en el depósito, es conveniente recargarlo cuando sea posible, nunca debemos vapear con el depósito vacío porque estaríamos quemando partes del atomizador, como ocurre con la mecha.

A la hora de transportar tu cigarro electrónico, es preferible mantenerlo en posición vertical, para evitar posibles fugas del eliquid a través de las tomas de aire. El uso de nuestros cordones y colgantes facilita esta posición, además de ser un buen método para llevar el cigarro en cualquier momento. En caso de no disponer de cordón, colgante o estuche, es preferible llevarlo en el bolsillo de una camisa o en el bolso, sujeto en algún compartimento del mismo.

No se aconseja llevarlo en un bolsillo del pantalón, pero si no hay más opciones, puedes llevarlo desmontando la batería del atomizador. (Así evitaremos la intensidad de posibles golpes dentro del bolsillo).

Los vapeadores son aparatos electrónicos, por lo que se deben tratar con cuidado con el fin de que no se rompan. Contienen elementos que pueden estropearse con un uso inadecuado (golpes, caídas…) por lo que es conveniente tratarlos con cuidado. Trata tu vapeador como si fuera tu teléfono móvil de última generación y acertarás. 

También es aconsejable limpiar habitualmente las conexiones eléctricas y roscas de las piezas, pues es normal que se escape un poco de líquido de los depósitos por las diferentes entradas de aire que tienen. Esto lo podremos hacer con un trozo de papel o un bastoncillo de algodón, por ejemplo.

Si se observa alguna posible fuga del eliquid, es necesario desmontarlo, limpiarlo con un pañuelo seco, y volver a montarlo. 

De vez en cuando es aconsejable también limpiar completamente los consumibles, en la medida de lo posible. Sean consumibles compactos, en los que solo se puede desmontar la boquilla por donde se recarga el líquido, o consumibles totalmente desmontables, es buena idea sumergirlos en agua templada o vodka unas horas y dejarlos secar posteriormente. Existen otros métodos algo más avanzados que varían en función del tipo de consumible utilizado, pero normalmente con lavarlos con un poco de agua y sumergiéndolos después en un vaso con un poco de vodka, es suficiente.  

VODKA: se utiliza esta bebida y no otra, o alcohol etílico, por dos motivos: no contiene azúcares como otras bebidas, y no es tan agresivo como el alcohol “de curar”. 

 

DRY-BURN 

Un dryburnconsiste en limpiar la resistencia aplicándole calor con la batería, haciendo varias pulsaciones sin líquido en el atomizador. Con esto se consigue poner incandescente la misma y que se quemen los restos que se van quedando pegados y que reducen su rendimiento. Las pulsaciones se hacen cortas, de 3 o 4 segundos, para no quemar la resistencia. Es posible que en las primeras pulsaciones no se ponga la resistencia al rojo vivo, así que seguiremos haciendo pulsaciones (dejando unos segundos entre cada pulsación para dejar enfriar la resistencia) hasta que veamos que empieza a ponerse roja. Es recomendable darle con un poco de agua finalmente para que no quede sabor a quemado. 

Puesto que es importante ver cuando la resistencia se pone al rojo vivo, es recomendable elegir consumibles desmontables, en los que la resistencia quede a nuestra vista.

 

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